La Knesset ha dado luz verde este lunes a una controvertida reforma legal, tras una intensa sesión de doce horas y con 64 votos a favor frente a 48 en contra. La nueva normativa establece la aplicación de la pena capital exclusivamente para ciudadanos palestinos hallados culpables de delitos de terrorismo, excluyendo explícitamente a los ciudadanos israelíes que cometan actos de igual gravedad.
La reforma introduce cambios significativos en el sistema judicial militar al eliminar garantías fundamentales. Entre las medidas más críticas destacan la supresión del derecho a apelación, la posibilidad de aplicar la ejecución mediante ahorcamiento de manera secreta y la facultad de dictar sentencias de muerte por mayoría simple de los jueces, eliminando el requisito de unanimidad que regía hasta ahora.

