Pese a ser una unidad de modelo reciente (2026), el autobús que se accidentó en Quimistán no contaba con ningún registro ni permiso ante el Instituto Hondureño de Transporte Terrestre (IHTT). Según el SIAT, el vehículo circulaba sin revisión físico-mecánica, sin permisos provisionales ni eventuales, operando completamente al margen de la ley.
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